Leonardo Fernández ¿Prospero año nuevo?

0
4

thumbnailLeonardoFernandez

2016 ha sido el año más duro hemos pasado los venezolanos desde el punto de vista económico y social, pero todo parece indicar que el 2017 puede ser mucho peor, si no logramos un cambio político que de un vuelco al modelo económico.

Hace un mes el gobierno estaba sitiado desde todos los frentes, con millones de ciudadanos en las calles exigiendo una salida electoral, la escasez en su punto más álgido, la inflación haciendo estragos y la presión internacional al máximo. Con el diálogo el gobierno logró neutralizar la presión de la calle, pero aún el problema económico persistía.

Para crear la sensación de estar solucionando el problema el gobierno optó por permitir importaciones masivas a los empresarios con “dólares propios”, esto ha mejorado el abastecimiento en algunos supermercados, primero de los estados fronterizos y luego del resto del país. La trampa se esconde en que existe una cantidad limitada de divisas que no puede sustentar un ritmo de importaciones para abastecer el mercado venezolano.

Nuestro país tiene solo una fuente de divisas; el petróleo, este genera el 97% de los dólares que entran en el país; pero la pujante industria que fue PDVSA hoy está en declive, ahogada por las deudas, con una  producción en descenso, mientras el precio del crudo que no terminan de recuperarse. Al tener menos dólares y depender de ellos para satisfacer el mercado, la consecuencia lógica es lo que ha ocurrido, un aumento desmesurado del dólar paralelo, que empuja a los bienes y servicios generando una escandalosa inflación.

Esos “dólares propios” de los que habla el gobierno pueden ser usados la primera vez que se importa, pero al vender para volver a importar debe recurrir al mercado negro. Esto ha triplicado el precio del dólar y arrastrado con él a todos los productos básicos. Con estas condiciones es altamente probable que el 2017 entremos técnicamente en hiperinflación es decir en inflación de 3 dígitos mensualmente.

Maduro jugó a tener unas “navidades con anaqueles llenos” a costa de la destrucción del poder adquisitivo del venezolano. Una persona que gana el flamante salario mínimo integral anunciado recientemente, llega a menos de 1 dólar diario, lo que nos coloca en pobreza extrema según estándares del PNUD. Solo por medio del cambio político podemos evitar que el 2017 sea todo menos un “prospero año nuevo”.