José Machillanda Luto y dolor por el militarismo bastardo

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El doloroso luto que vive Barlovento lo vive Venezuela por la irresponsable conducta de Nicolás Maduro y la incapacidad de Padrino López, quienes autorizaron el empleo de unidades terrestres con el fin de contener la enorme criminalidad que acecha a Venezuela. El sufrimiento, dolor y vejamen que vive Barlovento y se extiende a todo el cuerpo societal venezolano obliga a que el responsable por el  empleo de las bocas de fuego, Padrino López, sea removido de su cargo, pero además debe pedir perdón a quienes hoy lloran la pérdida de sus hijos, ante el desbocamiento e inoperatividad de elementos armados cumpliendo funciones de seguridad pública.

El doloroso luto que sufre Venezuela muestra la incapacidad del régimen, la inoperatividad de las unidades, la falta de adiestramiento en el uso de las bocas de fuego, la carencia de mando, comando y trasmisiones de los comandos que cumple funciones de seguridad pública; pero sobre todo… revela la falta de ética de los comandantes y unidades armadas que tendrán que explicar la Orden de Operaciones que los misionó para tal fin. No puede seguir sufriendo Venezuela por las torpezas e incapacidades de quienes, usando las bocas de fuego de la República, han exterminado a hombres y mujeres venezolanos mediante un acto grosero y vil con el uso de la violencia armada.

El régimen presidido por Nicolás Maduro y Padrino López como partido político en armas, además del Comandante del Ejército y Jefes responsables por el empleo inapropiado de hombres uniformados en operaciones supuestamente militares, para cumplir con la seguridad pública deberán responderle a la sociedad por las muertes de Barlovento. Y también por el dolor causado al violar las leyes, los derechos humanos y hacer uso inapropiado del armamento de guerra. El crimen de Barlovento tiene que alertar a los venezolanos todos sobre la enorme arbitrariedad de los hombres de armas que hoy fungen como policías del régimen.

La falta de control, desorden operacional, incomunicación entre los mandos e indisciplina en las acciones realizadas en Barlovento son las únicas causales que pueden explicar tan brutal y doloroso hecho político. Hecho político, sí, producido por supuestas unidades del Ejército que tendrán que explicarle al cuerpo societal venezolano la Orden de Operaciones, la Orden de Movimiento y el resultado de sus acciones, para con ello responsabilizar a quienes, ejerciendo un mando para cumplir con una operación de seguridad pública, abusaron con la violencia para crear una situación de conmoción en la sociedad con el uso indiscriminado de las armas de la República.

La Nación venezolana no puede seguir siendo mancillada por la arbitraria conducta de un militarismo obsecuente, que irresponsablemente acciona de espaldas a la ética y a las rigurosas disposiciones en una maniobra militar. Maniobra contra la población venezolana, con lo cual refleja una carencia total de conocimiento sobre el impacto de las bocas de fuego, además de una falta de mando y control sobre las operaciones realizadas en ese espacio crítico. El resultado es la destrucción, la violación y el vejamen por parte de unos desalmados sobre venezolanos distantes de la locura, que emplea el régimen frente a su incapacidad para contener y controlar la exponencial inseguridad pública.

La seguridad pública es responsabilidad -en cualquier Estado democrático- de la política pública de seguridad que ejecuta el Poder Ejecutivo en la persona del Presidente, los Gobernadores y los Alcaldes, por vía de la policía y nunca mediante el uso de unidades militares. El Ministro Padrino López es, desde ya, responsable ante la Historia y la sociedad por consentir y accionar elementos pertenecientes al componente armado en operaciones de seguridad pública que, por su naturaleza, no le corresponden.

El luto que sufre Venezuela por el crimen de Barlovento recae, entonces, en la responsabilidad del gobierno de Nicolás Maduro, atizado por el Ministro de Relaciones Interiores, autorizado por el Ministro de Defensa y por la ejecutoria, llena de saña e impreparación, de Jefes de unidades militares que inaparentes para realizar operaciones de rastreo han sido capaces de asesinar a venezolanos confundiéndolos con enemigos de la Nación.

La grave crisis que vive Venezuela, con un elemento armado accionando como partido político en armas en funciones de gobierno, muestra una vez más la desgraciada coyuntura que afecta la realidad de la República y potencia, indiscutiblemente, una reacción social civilizada que termine por desnudar las arbitrariedades que han venido ejecutado al cuerpo armado en contra de la ciudadanía. Resulta incompatible e ilógico que quienes tienen la responsabilidad de la defensa, además de ocuparse de funciones administrativas grotescas, se ejerciten en funciones policiales que desconocen, excediéndose y mostrando su falta de adiestramiento.

El duelo, dolor y luto de Barlovento es de toda la Venezuela decente que ha venido reclamando un cambio político desde el 6D y lo ocurrido -responsabilidad de Nicolás Maduro y Padrino López- incrementa el rechazo social y activa y potencia las necesarias energías democráticas de los venezolanos para re-enrutar, aún con el gran sufrimiento que padece el país, la vía electoral con el objeto de desplazar a un gobierno inepto y a un componente armado corrupto, inoperativo e inmoral para dar paso a la re-instalación de hombres y mujeres que representen la dignidad, el gentilicio y la posibilidad de una real democracia en Venezuela.

Es auténtico,

 

Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO

Caracas, 29/11/2016