¡ENTÉRATE! Mientras el pueblo adoctrinado llora, la familia de Fidel Castro pone a salvo su fortuna

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Mientras la bandera ondea a media asta en La Habana y todos los recónditos parajes de la isla, la familia inmediata de Fidel Castro se preocupa por asuntos prácticos, que van más allá de la puesta en escena de sus cenizas o el desfile de los restos, desechos presuntamente por el fuego, al estilo de la caravana de la victoria.

Para la viuda y los hijos de Fidel Castro el tema esencial es otro: cómo poner a salvo la fortuna amasada por el dictador y cada una de las valiosas propiedades.

Foto: ABC.es

Y decimos Fidel, porque el tema de la fortuna de Raúl y sus hijos es aparte. Son los mismos apellidos pero no las mismas pandillas. Los Castro aprendieron del pandillerismo de los años 40 en la Cuba de los gobiernos auténticos.

La revista Forbes, encargada de temas de millonarios y gente influyente en el mundo, estimó en su momento unos 800 millones de Euros de fortuna, pero se quedó corta la información a falta de datos para enriquecer los pronósticos. Las fuentes de ingreso del dictador no son tangibles, no pueden probarse, no vienen de gestión económica alguna.

La capacidad de Fidel de hacerse dueño de una isla con 11 millones de habitantes cautivos lo convierte al menos conceptualmente en el hombres más rico del mundo. Nadie en pleno año 2016 ha conservado semejantes indicadores de esclavitud moderna. Ha sido realmente todo lo que tanto criticó. Hagan lo que yo digo y no lo que yo hago, podría ser su epitafio.

Sus únicas pérdidas en este rentable negocio de la explotación de todos fueron los gastos asumidos por su propia élite. Como hombre astuto, Fidel siempre permitió, haciéndose el de la vista gorda por supuestamente estar ocupado de temas mundiales, que su élite disfrutase de un altísimo tren de vida. La dictadura siempre tuvo a su alcance todos los lujos del mundo.

Otro elemento que remite a la riqueza del dictador es la directa relación Fidel Castro con los narcoterroristas de las FARC en Colombia, líderes en el tema de la cocaína y otros estupefacientes en Latinoamérica. El abrazo y apoyo absoluto de Fidel al narcorégimen de Chávez en Venezuela podría explicar el origen de su inmensa fortuna. Desde hace décadas los narcos han operado en Cuba con la conocimiento del régimen castrista. Nadie puede hoy determinar el monto de la suma de dinero que aportan estas operaciones.

Se trata de un hombre que durante más de medio siglo manipuló y utilizó toda la riqueza de un país en beneficio propio. A nombre de la Revolución Fidel siempre manejó una especie de banco propio, para beneficio de la noble causa, el cual llegó a tener tanta liquidez que el propio Fidel le prestaba dinero de ese fondo al Banco Nacional de Cuba, con altas tasas de interés. O sea, el máximo líder era el máximo prestamista del país que el mismo defalcó. Negocio perfecto.

Foto: YusnabyPost.

Foto: YusnabyPost.

Fidel clonó la estructura de su padre en Birán. Se convirtió en un gran terrateniente que endeudó y chantajeó a todos. Si algo aprendió de su padre, al cual le quitó todas sus propiedades, intentando dar una imagen igualitaria, fue a ser al mismo tiempo el dueño del guante y la pelota.

Durante décadas diversas fuentes alimentan ese fondo especial, empezando por las empresas colocadas bajo la tutela del Consejo de Estado (dirigido por Fidel), como indicaba la revista estadounidense Forbes en 2006. Entre éstas: la Corporación Cimex (bancos, construcción inmobiliaria, alquiler de vehículos, etc.), Cubalese (empresa disuelta en 2009, que proporcionaba a embajadas y empresas extranjeras servicios como el alquiler de mano de obra cubana o alojamientos) o incluso el Palacio de Convenciones, creado en 1979 para acoger la 6.ª cumbre de los No Alineados y dirigido por el fiel Abraham Maciques, uno de los secuaces de todos los tiempos.

El director de la Banco Nacional de Cuba, Héctor Rodríguez Llompart, fue el consejero económico de Fidel durante décadas. Colegiando acciones con Llompart el Comandante Fidel decidió despenalizar las divisas en la isla y hacer funcionar el CUC uno de los inventos más macabros del régimen, dándole valor a una divisa de cambio inexistente sin respaldo en ningún banco mundial.

Foto: YusnabyPost.

Foto: YusnabyPost.

Rodríguez Llompart fue detenido hace unas semanas por el régimen de La Habana. Su esposa fue puesta en una especie de prisión domiciliaria.

El libro La vida oculta de Fidel Castro. Juan Reinaldo Sánchez y Axel Gyldén (Ariel, 2014) consultado para la realización de este artículo hace una especie de inventario de propiedades inmobiliarias, sólo para una dar una idea del alcance de Fidel en todo el país:

En la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental de Cuba, posee tres bienes: la casa del Americano (con piscina al aire libre), la granja de la Tranquilidad, en el paraje llamado Mil Cumbres (muy poco frecuentada por Fidel; yo sólo fui dos veces), y La Deseada, un pabellón de caza que conocí bien, situado en una zona pantanosa y donde caza patos en invierno.

En La Habana, el Comandante (aparte de la propiedad de Punto Cero), tiene seis eventuales residencias: la casa de Cojímar, que fue su primera vivienda tras el triunfo de la Revolución, en 1959; la de la calle 160, en el distrito de La Pla- ya, bastante lujosa; una tercera reservada a sus citas galantes: la casa de Carbonell, situada en el recinto de la Unidad 160; una adorable casita en Santa María del Mar, estilo años cincuenta, encarada al mar y al lado del hotel Trópico (en el municipio de La Habana del Este), y por último, las dos casas provistas de refugios antiaéreos para la familia Castro en caso de guerra: la casa de Punta Brava (donde Dalia vivió en 1961 antes de convivir con Fidel) y la casa del Gallego, muy cerca de la Unidad 160.

En la provincia de Matanzas, posee dos residencias de verano en los litorales norte y sur: en el norte, una casa situada en el corazón de la estación turística de Varadero, muy apreciada por los hijos que ha tenido con Dalia porque da a la playa; y en el sur, La Caleta del Rosario (en la bahía de Cochinos), donde una marina sirve de puerto de amarre para el yate Aquarama II y el resto de la flotilla privada del Comandante. Más al este, en la provincia de Ciego de Ávila, otra casa da a la arena fina: es la de la Isla de Turiguanó, cerca del centro turístico Cayo Coco, muy apreciado por buceadores de todo el mundo, en la costa septentrional de Cuba.

En la provincia de Camagüey, siempre más al este, se encuentra la pequeña hacienda de San Cayetano, la cual, aunque Fidel no monta a caballo, posee un picadero exterior (conocido como «palestra» en el mundo de la equitación). Otra vivienda, llamada Tabayito, siempre en Camagüey, queda oculta en el interior de un complejo que alberga otras viviendas reservadas a los miembros de la nomenclatura. Por último, conozco otra propiedad llamada Guardalavaca, en la provincia de Holguín, y dos residencias en Santiago de Cuba, la gran ciudad situada en la parte oriental de la isla: una casa en la calle Manduley (con dos pisos y una bolera) y otra, con piscina, en el interior de un complejo perteneciente al Ministerio del Interior.

Hay muchas propiedades y dinero que poner en orden. Mientras de un lado un pueblo adoctrinado sufre y llora, los hijos del dictador y su familia inmediata se preocupan por poner sus riquezas a buen resguardo. Patrimonios asentados en diversos puntos del mundo colocan a los testaferros como diría Fidel “con la guardia en alto”.

A fin de cuentas el dictador hizo lo que le dio la gana guiado por su corazón de terrateniente. Su manera de hacerse millonario fue haciendo realidad su propio credo: malversando la distribución equitativa de la miseria.

Con información de Forbes y La vida oculta de Fidel Castro. Juan Reinaldo Sánchez y Axel Gyldén (Ariel, 2014) / Publicado por YusnabyPost.

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