“El orden constitucional no se recupera sentándose a una mesa de diálogo”

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El coordinador de Provea, Rafael Uzcátegui, la directora de Cofavic Liliana Ortega y el director de Espacio Público, Carlos Correa, defienden el diálogo como mecanismo para encontrar una salida a la crisis política, económica, social e institucional de Venezuela. Sin embargo, afirman que haberse sentado en la mesa de diálogo no le quita al gobierno su carácter autoritario.

Uzcátegui considera que la sociedad civil debe involucrarse activa y organizadamente para garantizar resultados. Advierte que las condiciones que llevaron al gobierno a convertirse en una dictadura (así lo estableció Provea en su comunicado del 16 de noviembre) se mantienen: declaratoria inconstitucional del estado de excepción y suspensión del derecho de votar. “El haberse sentado a negociar con la oposición no le quita ni matiza la etiqueta de dictadura que tiene el gobierno. En 1992 la comunidad internacional tildó al gobierno de (Alberto) Fujimori de una dictadura, en 1998 el propio Fujimori invitó a la CIDH a Perú y el presidente de la Comisión en ese entonces se entrevistó con Fujimori. Por eso reiteramos que la creación de mecanismos de diálogo no transforma en democráticos a gobiernos que no lo son”, dijo.

Ortega, por su parte, se refiere a la “ruptura del orden constitucional” que se produjo por el decreto de estado de excepción y el “alejamiento de la democracia” que generó la suspensión de las elecciones regionales y del proceso revocatorio. “El orden constitucional no se recupera sentándose a una mesa de diálogo, sino cuando se cumple la Constitución. La mesa debe conducir resultados hacia el cumplimiento de la Constitución, hacer que se programen las salidas electorales y cese su postergación y que cese la represión. El diálogo es el camino, pero hay que darle sustancia, sentido y futuro. Que el ciudadano común y corriente sienta que eso vale la pena”, indicó.

Venezuela viola Carta Democrática Interamericana al negar el voto

En una carta enviada al secretario de la OEA, Luis Almagro, el 25 de octubre, 49 ONG advirtieron que luego de la postergación de elecciones regionales (18 de octubre) y la suspensión del proceso revocatorio (20 de octubre), el Estado venezolano viola los siguientes artículos de la CDI:

-Artículo 1: Derecho a la democracia.

-Artículo 3: Celebración de elecciones periódicas, libres, justas.

-Artículo 4: Subordinación de las instituciones a la autoridad civil.

-Artículo 6: Participación ciudadana en su desarrollo.

-Artículo 9: Eliminación de toda forma de discriminación.

-Artículo 23: Los Estados miembros son responsables de organizar, llevar a cabo y garantizar procesos electorales libres y justos.

Responsabilidad compartida. Correa acotó que la mayor responsabilidad en la obtención de resultados recae en el gobierno: “El diálogo tiene que traducirse en soluciones para la gente y el diálogo tiene que tener como marco la Constitución. El compromiso a respetar la Constitución recae en el Ejecutivo porque está de fondo el respeto a la independencia de los poderes. Vemos que se acordó liberar a unas personas, es decir, que saldrían en libertad por una orden del Ejecutivo, lo cual significa que están presas por una orden del Ejecutivo, por ejemplo”.

Liliana Ortega coincidió al afirmar que el futuro del diálogo depende de la conducta del gobierno: “El gobierno tiene más peso y responsabilidad en el cumplimiento de la Constitución, en el respeto a las atribuciones de la Asamblea y en convocar elecciones, pero también los mediadores tienen una responsabilidad frente a un país que padece la falta de medicinas, de escasez de comida, de inseguridad. Un país donde ocurren situaciones como las masacres de Cariaco y de Barlovento que habla de una crisis de derechos humanos”.

No obstante, Uzcátegui apuntó que sin movilización ciudadana no habrá resultados en el plazo perentorio que amerita la situación: “Con la gente en su casa, los resultados del diálogo son diferentes a los que se obtendrían con la gente movilizada. Una debilidad que veo en este diálogo es que se está haciendo sin movilización ciudadana. La mayor responsabilidad en que esto dé frutos es de las personas que creemos en el diálogo como mecanismo para defender la democracia. Consideramos un error haberse sentado abandonando la estrategia de calle que se tenía. Para que haya resultados la presión del resto de la sociedad es lo más importante”.