¿Acuerdo de OPEP un salvavidas para Maduro?

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Logo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Argel, Argelia, 28 sep, 2016. Funcionarios de miembros de la OPEP y de productores petroleros externos al grupo se reunieron el sábado para construir el apoyo a un plan de reducción del bombeo, un día después de que una cita entre los miembros del cartel no lograra llegar a acuerdo en la forma de implementar el pacto. REUTERS/Ramzi Boudina/Imagen de archivo

Aun cuando, nos queda claro que la destrucción de toda la institucionalidad, el arrase de los partidos políticos y la quiebra absoluta del aparato productivo nacional, es una estrategia delimitada por este modelo, también entendemos que el régimen necesita un respiro, un corto plazo antes de consolidarse en el poder.

Por Horacio Medina @unape

La verdad muchas veces nos ha parecido que la crisis económica de Venezuela no puede empeorar. En repetidas oportunidades hemos visto el colapso a la vuelta de la esquina. Un momento de brutal escasez de alimentos y medicinas; los continuos apagones que presagiaban un colapso eléctrico; el deplorable estado de los servicios de salud y el regreso de enfermedades endémicas; la hiperinflación y la continua devaluación de la moneda que ya se hace monstruosa e inenarrable y que tan solo en noviembre con respecto al final de octubre ha sido superior al 150%, etc. En fin un desastre humanitario en Venezuela. Sin embargo, con cada día, cada semana, cada mes que pasa la situación se deteriora más y la crisis parece estar entrando en una cada vez peligrosa nueva fase. Nada que decir cuando a esta ya, a esta dramática situación le agregamos el factor delincuencia y la violencia que la acompaña.

Es una realidad que la moneda de Venezuela ha perdido más del 50% por ciento de su valor solo en noviembre, la peor caída mensual registrada. Se cree que la inflación superará el 500%, en el lado conservador aunque respetables analistas la ubican en un rango que llega al 1,500%.

Para rematar un escenario de caos total la situación política es cada vez más tensa y la sensación de ingobernabilidad se hace cada día más evidente.

Un elemento que sirve de hacer evidente la crisis es la gran cantidad de venezolanos que literalmente huyen del país por vía terrestre hacia Colombia o Brasil, por vuelos comerciales hacia Argentina, Chile, Panamá o los Estados Unidos, incluso navegar en pequeñas embarcaciones para buscar refugio en las cercanas islas de Curazao y Aruba. Eso sin contar, los incontables venezolanos que ya tiempo han emigrado a países europeos como España, Italia y Portugal.

Ante este cuadro que quizás para muchos luce exagerado, el régimen venezolano de Nicolás Maduro, su única acción parece ser esperar que pronto se alivie contando, en primer lugar con mayores endeudamientos y ayudas de aliados políticos como China que ha decidido invertir 2 mil 200 millones de dólares en el decrépito sector petrolero de Venezuela, a cambio de una mayor proporción de la producción del país. Según algunas estimaciones, China ha descargado 65.000 millones de dólares en Venezuela durante la última década, haciendo que el país pague con petróleo, destinando unos 500.000 barriles diarios a China. Ahora parece ser que este último acuerdo traerá esa obligación hasta 800.000 barriles por día.

En segundo lugar, Maduro y su camarilla apuestan a un acuerdo en la OPEP que les permita con contar con mayores precios del crudo, cuyas bajas cotizaciones han sido la razón que, de manera engañosa y manipuladora, han esgrimido en los sectores populares junto con una supuesta guerra económica para tratar de justificar la monumental crisis.

Lo cierto es que, aun apostando a que se logre el acuerdo en la OPEP, los precios no subirán de la manera que el régimen requiere. Es imprescindible tener en cuenta que recuperar la producción de crudo luego la importante que viene ocurriendo requiere cuantiosas inversiones y tiempo para mostrar una lenta recuperación y, por lo tanto, los ingresos seguirán estando por debajo del nivel de sobrevivencia. Contar con ingresos que puedan promediar los 3 mil 500 millones de dólares mensuales implicarían, para un volumen de exportación neta (restando volúmenes ya recortados de China, Cuba, y Petrocaribe) de 1 millón 200 mil barriles por día un precio superior a los 95 $/B, lo cual sabemos luce literalmente imposible. Quizás, en un escenario favorable podríamos hablar de precios para el crudo venezolano cotizado entre 45$/B y 50 $/B, es decir la mitad del nivel de sobrevivencia requerido, estando ya, en un estado deficiente.

Por cierto, y no por ser aguafiestas, pero ayer lunes culminó la primera reunión de expertos de la OPEP en Viena, sin lograr un acuerdo para fijar los niveles de producción de Irak e Irán. Por otro lado, las declaraciones del príncipe de Arabia Saudita del domingo, parecen apuntar más a un congelamiento que a un cierre, lo cual reduciría el impacto del acuerdo, desde el punto de vista del precio, a corto plazo. Por su parte, Rusia continua jugando su acostumbrado doble juego, ahora ha dicho que mantiene reuniones exploratorias con Irán para establecer una estrategia en el mercado.

Ayer, también, Schlumberger, la transnacional de servicios petroleros más importante del mundo, anuncio la firma de una carta de entendimiento con Irán para evaluar unos yacimientos, esto luego de las declaraciones de Trump, sobre anular el convenio nuclear con Irán y el ministro de Energía de Indonesia, dijo que no está seguro de que la OPEP pueda alcanzar un acuerdo para limitar o reducir sus niveles de producción cuando se reúna mañana en Viena. “No lo sé. Veamos. Hoy día las percepciones son dispares”

En fin, mantenemos nuestra visión, un acuerdo efectivo será difícil de lograr y más complicado, será su cumplimiento, en caso que se firme alguno.