Colombia ha dicho que no es no

Colombia ha dicho que no es no

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Un triunfo inesperado según algunos pone a Colombia en un momento difícil, pero se logró evitar con ello que las páginas de este capítulo tan nefasto y oscuro de la historia consiguieran legalidad.

Dentro del No hay distintas tendencias, dentro del Sí hay muchos incautos; lo que sí triunfó, definitivamente, es la Paz, pues el estatus actual ejerce al menos un freno ante al abismo.

El pueblo ha dicho Si a la paz, pero con Justicia, reparación y verdad, en otras palabras quedo claro algo: “ASI NO”

Ahora las negociaciones no son exclusivas de unos pocos; las victimas, la sociedad civil y todos los sectores de la gran Colombia deben estar involucrados, sin perder tiempo; pero apurarse demasiado tampoco es conveniente.

Por fin Santos habla de la Paz de todos a los colombianos, pero lo hace, algo tarde y tras el revés sufrido; su gobierno está golpeado y hay una ingobernabilidad manifiesta, hoy solo queda actuar en consenso.

Ningunas de las partes tiene un plan cerrado de cómo avanzar, solo mensajes para transmitir algo de optimismo; Lo visible, es la lección aprendida: definitivamente no se puede “cocinar” el futuro de una nación entre “gallos y medias noches”. Ya está fuerte de tanta “chapuza” en América Latina. La gente es humilde, sí, pero no es tonta y los colombianos muchísimo menos todavía.

Santos debe aceptar que en estos casos no huye quien se retira y que la mayor virtud del negociador es la prudencia. La ambición de Santos ha dañado a muchos, poniendo en riesgo el futuro de una nación y ahora se convirtió en el “engañador” del Sí y del No.

Un Santos engrandecido se alejó del sentido común. La propia incertidumbre obligará a las partes a conseguir un camino. El Nobel de la Paz, tan apetecido por Santos se lo llevó “Matthew”.

Las Farc no tienen otra opción que la de apostar a cualquier escenario de acuerdo, entendiendo que aquella propuesta era un imposible; ahora, a buscar una negociación sensata y adecuada, sin posibilidad de recibir “cheques al portador”. Lo anterior era solo “pan para hoy”.

Los resultados de este referéndum salvan a Colombia de una verdadera catástrofe; es el mejor de los peores escenarios planteados. Aquí hay una especie de “ere paralizada”; nadie se mete con nadie, no se dan concesiones políticas, ni se alimenta el “circo”; hay una tensa calma y una obligada tregua y es mejor así, ojo, que no suene ni un “petardo” y a la mesa todos, en la búsqueda de los puntos de encuentro que, sí los hay.

Se deben sincerar los temas sensibles, dejando muy claro lo que no es discutible; aquellas cosas que los propios colombianos no se pueden permitir negociar, por lo menos no hacia atrás: entre ellos, los acuerdos internacionales ya suscritos, donde los justiciables no se pueden indultar, ni siquiera con otro referéndum.

Santos: a currar, que esto te lo pintaste tú!